DOOMSDAY

Uno: Pues porque hasta el momento he visto las dos pelis anteriores de su director: Dog Soldiers (Soldados y licántropos a la gresca en una casa perdida en medio de la campiña) y The Descent (Mujeres pijas atrapadas en una cueva interminable y llena de bichos antropófagos). Y he de decir que Neil Marshall es un tío que me cae bien porque, como John Carpenter, aboga por un cine barato y, sobre todo, entretenido, sin pararse en explicaciones molestas.
Dos: Ay, caray, este tío ha visto, como yo, mucho cine de los años ochenta. Mucho subproducto hecho con cuatro chavos y mucho morro. Mucha sesión de cine italiano que fusilaba con descaro los últimos éxitos del cine. Es un tío que ha visto los subproductos Demons de Lamberto Bava (Ese plano de los tíos corriendo con la luz detrás es clavadito), que ha visto las pelis italianas del Bronx que plagiaban al Rescate en N.Y. de Carpenter o al The Warriors de Walter Hill. Ver esos referentes en pantalla me pareció un retorno al pasado de las sesiones continuas y cinestudios.Tres: Apuesta por un cine palomitero y mugroso como hacia tiempo que no veía. Y además, adoro las películas de epidemias incontrolables. Y en esta tenemos un virus, llamado El Segador, que es la madre de todos los virus hijos de puta.
Cuatro: Roba a tantas películas que me gustan que, a pesar de indignarme, alabo su buen gusto de ladrón/plagiador. Así, a ojo, yo vi cosas de: 1997 Rescate en N.Y., 2013 Escape de L.A., 28 Días Después y, sobre todo, Mad Max Beyond Thunderdome: Estética, persecuciones, peleas… Joer, tío, sólo te falta una canción de Tina Turner.La historia es muy sencilla: Un virus asola Escocia y, con un muro de un monton de metros, minas y aviones, se aísla TODA (Toda? Si, si, toda) Escocia del resto del mundo. Treinta y pico años después, una expedición penetra en el territorio buscando una cura al Virus Segador, que ha reaparecido, pero esta vez en Londres. Hasta aquí, la peli es un conjunto de tópicos y tipismos, pero funciona bien, es muy entretenido y tiene un ritmo que te hace pedir más.
Y desde el momento en que se cierran las puertas del muro y entran en Escocia, el delirio toma la pantalla y ya no lo suelta.Lo que nuestros protas encuentran es Escocia es por un lado lógico, el retorno del hombre al salvajismo, pero por otro lado se pasa tres pueblos: A unos les da por vestirse como Punkis retro, darse al canibalismo (De dónde sacan a la gente que se jaman, vaya usted a saber, pero les asan a la parrilla que es mas sano) maquillarse como puertas y bailotear al ritmo de Adam And The Ants, Fine Young Cannibals y el Can Can (Electricidad no hay, así que no sé dónde enchufaban los aparatos musicales)… Aquí uno ya tiene ganas de taparse los ojos ante una sucesión de momentos ridículos que sólo han podido salir de la ingesta de hongos alucinógenos por parte del director/guionista.
Luego parece que la cosa deriva menos cuando se encuentran con el segundo grupo en Escocia (Que mira que es grande pero sólo tiene dos grupos cuando hubiera molado mas un retorno al concepto clanes, tocar la gaita y demás rollito Braveheart), que no son caníbales pero viven en un castillo que en su momento estuvo abierto al publico (Sobre todo porque hay carteles de Exit Here y tal) y que ahora alberga a un montón de gente astrosa que se comporta como si fuera analfabeta y estuviera en la época feudalista. Aquí tenemos a soldados con armadura y caballos y nos encontramos con que el jefe de esta tribu es el científico que han ido a buscar, al que se le ha ido la pinza por alguna razón y se comporta como un reyezuelo del tres al cuarto. La verdad es que lo que ocurre en pantalla ya no importa, uno está más allá del bien y el mal y quiere saber por dónde saldrá el director de este despropósito.Pues sale con una persecución idéntica a las de Mad Max, un coche hiper guay que se encuentran los protas contra un montón de motos y coches y camiones tuneados (Con algunos diseños clavados al Mad Max III) que van a toda leche por carreteras vacías (y con el asfalto nuevecito, fíjese usted). Y uno ya no da crédito a lo que ve… Pero es que el plano final es tan incompresible que uno no sabe si al tío se ha ido la olla del todo o es que quiere hacer una segunda parte.
Así que Doomsday es una basurilla, cierto, pero tiene ese aire retrochentero que siempre me molará porque me huele a cine de sesión continua. Y uno es un nostálgico.